Amosando publicacións coa etiqueta Puerta del Sol. Amosar todas as publicacións
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sábado, 1 de xaneiro de 2011

feliz año a tod@s


Ya estoy despierta, de la noche en la que celebramos la nueva entrada de años, como todos los años. Cada cultura, pueblo, persona tiene una forma de celebrarlo, y aquí en España, también tenemos la nuestra, con nuestras supersticiones.
Personalmente, empiezo la noche cenando con mis padres, esta vez los tres solos. Una cena parecida a la de noche buena, tres marisquillos, una carne asada, y postres típicos de la temporada. Comenzamos a comer a eso de las diez de la noche, no vaya a ser que el cambio de fecha nos pille aún dándole a los carrillos, bueno de la cena, por que los Españoles, o la inmensa mayoría comenzamos el año comiendo doce uvas al son de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol (foto).
Lo de tomar las uvas es todo un ritual. Te pones delante de la tele, con las uvas ya preparadas anticipadamente y seguro que recontadas unas cuantas veces, para asegurarte que no te falta ni una. Comienzan los presentadores, felicitando el año, hablando un poco, y como cada año, explicándole a los telespectadores lo mismo de siempre, como son los sonidos del reloj, que a esta altura de vida, ¿habrá alguno que aún no se sepa tomar las uvas al son de la Puerta del Sol?. Pues así estamos, como dice una canción, todos los españolitos, pendientes de los sonidos del reloj. Cae el carrillón con su musiquita (tiritiritiritiritiriiiiii), y luego los cuartos (din-don, din-don, din-don, din-don) y ahora las campanadas (dong, dong, dong, ..., hasta doce) y con cada dong una uva. Si te las tomas todas, tienes suerte todo el año entrante. Pobre mi madre, que a la sexta uva le dió la risa y solo tendrá suerte la primera mitad, que será de su segunda mitad.
Así empecé el año, comiendo mis doce uvas.
¡FELIZ AÑO 2011!

martes, 7 de decembro de 2010

unas vacaciones

Hoy me voy a Madrid con mi pareja. Estoy emocionada, y no porque yo vaya a Madrid, he ido infinidad de veces, sino porque mi pareja jamás ha ido, así que me apetece enseñarle la Puerta del Sol, la Gran Vía, el Retiro con su Palacio de Cristal, el Palacio Real, ect.... y también le enseñaré el Hospital Ramón y Cajal y su inscripción en el hall "el hombre puede ser si se lo propone escultor de us propio cerebro". Yo que soy psicóloga entiendo bien esa sentencia. También creo que puede ser escultor de su propia vida.
Hoy estoy emocionada, este viaje no es uno más a Madrid, porque voy a enseñarle a mi pareja parte de mi vida, y esa parte está en los pasillos de ese Hospital, y en las calles de esa ciudad, aprendí a quererlas porque ellos (los pasillos) y ellas (las calles) me han llenado de energía y vitalidad, o yo así los recuerdo.