mércores, 3 de xullo de 2013

bienvenida al club del Sintrom

Y al fin llegó a mi vida el Sintrom. Me negué un par de veces a que me pautaran tal tratamiento, que si había opciones al mismo, lo prefería, así que hasta hace poco menos que una semana iba tirando con el ácido acetil salicídico, vamos, la aspirina de toda la vida, pero eso ya parece ser que no llega.
Os preguntareis porque me negaba a tal tratamiento, muy fácil, soy desastre con las pastillas. Y ahora no tanto, gracias un aparato llamado móvil, al que le puedes poner miles de alarmitas con miles de notitas, que si no, uffffff.
Aún no sé si la calidad de mi vida mejorará con el Sintrom. Llevo muy pocos días, y todos ellos pinchándome Clexane. El cardiólogo solo dijo que el me daba cuatro, y ya llevo unas cuantas más. Bueno, se lo puedo perdonar por guapo. Aún así, la dosis aún no está ¿compensada?, la verdad no encuentro la palabra, así que ahora mi barriga, parece la de un yonqui, llena de pinchacitos y moratones. Me lo podría tomar con humor, como todo, pero odio los pinchazos subcutaneos (e intramusculares). Me lo podría tomar con humor, pero he tenido que aprender a autoinyectarme, porque vivo sola. Me lo podría tomar con humor porque solo es mientras la dosis de Sintrón no sea la adecuada, pero en cualquier momento se puede descompensar y volver a tener que autopincharme la dichosita heparina. Si, me lo podría tomar con humor, pero no me dá la gana porque aún estoy cabreada. Ya no era yo de querer Sintrom, pero sabiendo esto, ... menos. De todas formas no me queda otra, ya estoy dentro, ya tomo Sintrom, ya estoy anticoagulada.
¿Sabeis cómo he llegado a esta situación?, con la operación del cambio de marcapasos. Una operación para reparar un marcapasos cuyo cable no iba bien, me ha llevado a que pertenezca al club del Sintrom.

3 pensamientos externos:

rocio martinez dixo...

Mucho ánimo guapa! un besazo!

benjamin dixo...

Eres una amarguras, enseguida se te pondrá bien y luego se controla con un pinchazo en el dedo y controlando un poco lo que comes (muy poco), y ya. Anda, vete a tomar un churrasquito para quitarte las penas.

Cibeles dixo...

Ánimo, veras que pronto dejas el clexane

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